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martes, 31 de julio de 2012

¿IRASCIBLE… YO? Por: Sandra Becerra


La agresividad como cualquier comportamiento o emoción, se aprende a ocultar o a expresarse de manera adecuada. Sin embargo, cuando la furia o la ira, entendida como desborde de sentimientos de frustración, se puede describir como inadecuado control de impulsos.
En esencia, una emoción  o reacción a algo o situación cualquiera que fuera, siempre y cuando la respuesta sea lógica y sana es llamativa. Sin embargo, resulta negativa cuando se desborda el límite de la comunicación o diálogo pacífico.
Si usted utiliza expresiones coloquiales como: “estoy de mal genio”, “huy qué piedra”, “tengo rabia”, “estoy bravo (a)”, está manifestando situaciones de ira, pues es una muestra de agresividad excesiva que responde generalmente a una frustración o amenaza externa o interna al sentir en riesgo su integridad personal y de paso poner en riesgo su corazón.
De lo contrario, si usted de casualidad emplea las siguientes expresiones, tales como:  “pero esto no se queda así”, “cuídese que lo estaré vigilando”, “pero qué se está creyendo”, también está manifestando descontento o mal genio, que al no autorregular, denota frustración interna o externa, creyendo o haciendo ver que los demás son culpables de su estado de conmoción en el que se encuentra.
El carácter o el temperamento son rasgos de la personalidad que hacen a una persona única. Alguien con carácter fuerte (no significa autoritaria o iracunda) tiende a ser definido, específico, claro y sabe lo que quiere y lo que no; eso es sano.
Una persona que pierde el control por frustración, temor o miedo, genera en su cuerpo una crisis que se percibe en la piel con picazón, temblor, sudoración; hipersensibilidad y en ocasiones disforia (depresión, tristeza, ansiedad), hasta ataques del corazón o cerebral, pues el cuerpo reacciona como si lo estuvieran atacando y, si el corazón obedece al cerebro la alarma que no aguanta más, usted puede morir por un ataque de ira.
Razón por la cual, es relevante, no sólo darse cuenta que tiene un problema serio con el enojo sino reconocer que dicho problema impacta su entorno personal, social, comunitario, laboral, etc.
Entonces, ¿qué es la ira?, es una reacción frente a una situación de riesgo y puede convertirse en un mecanismo de defensa, pero cuando no se contiene ocurren las situaciones más peligrosas o descalabros no esperados, puesto que en este estado no se mide consecuencia alguna. Ahora bien, es importante hablar, jamás callar las situaciones que producen ira, con el fin de salir bien librados o frustrados, desesperanzados, pesimistas, negativos.
La ira se puede expresar sin ser histérico (a) desde la infancia, obviamente si ha tenido buenos referentes o modelos (padres o adultos) en comunicación y/o comportamiento, sin embargo, se puede mejorar en el camino y reaprender (sapere aude y areté – atrévete a pensar por ti mismo para alcanzar la virtud y la excelencia), fortaleciendo la comunicación a través de las habilidades sociales, la asertividad, la resiliencia, en otras palabras, aprender a decir NO cuando hay que decirlo, y SI cuando es conveniente.

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